Emilio D.
Berlin, DE
Una experiencia de élite en Komodo
Nunca imaginé que un liveaboard pudiera elevarse al nivel de arte, pero Elora Phinisi lo hizo con elegancia serena. Como viajero en solitario en busca de paz y algo de aventura, este yacht vip fue el equilibrio perfecto. Desde el primer paso a bordo, la atención al detalle me impresionó: iluminación tenue en los pasillos, sábanas con hilos altos en la master suite, y una tripulación que anticipa tus deseos antes de que los expreses. Hicimos snorkel en Taka Makassar, donde el agua cristalina reveló bancos de pesca multicolor —un dream. Luego, una caminata temprano en Pink Beach ofreció vistas postales con tonos rosados únicos. El itinerario fue bien paceado: suficiente tiempo para desconectar, pero también para explorar. Tomé clases de yoga en la popa al amanecer, parte del mini wellness retreat que organizaron —una sorpresa deliciosa. El único *pero*: el sonido del motor al repositionar de noche se filtraba un poco en la cabina, nada que un buen earplug no solucione. Lo más valioso fue la conexión humana: conocí a Mateo L. de Medellín, y compartimos historias bajo las estrellas con un gin tonic en mano mientras el capitán navegaba en silencio. El drone shot que grabamos al atardecer en Castle Rock quedará en mi feed para siempre. Sin duda, una experiencia five-star con alma.











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